Carta para un amigo

Cartas de Amor Amigo, tan solo un lápiz y una hoja de blanco papel sobre mi velador es lo que tengo.



Hoy, aquí sentado frente a mi ventana veo caer la tenue lluvia que a esta hora de la madrugada, me acompaña en mi soledad y en mis tristes recuerdos. Mas sin embargo, necesito conversar con alguien y mi único auxilio eres tú. Siempre me dijiste que estarías a mi lado cuando mas te necesitase; hoy, es cuando mas te necesito.



Tantos recuerdos debes escucharme contar, de mis secretos a ti te quiero hablar, ahora solo mírame a los ojos, que de mis memorias mi confidente tú serás...



Tan solo espera un poco y lee estas mis líneas y verás que cuando termines de leerlas, entonces solo ahí podrás comprender el porque de mi soledad; y yo habré encontrado, aquel alivio que me permita vivir en paz...



LO CONOCI EN primer año de colegio, aún recuerdo como vestía aquella vez primera en que lo vi: saco de lana rojo cerrado, pantalón azul marino y sus zapatos negros charol?



AQUELLA FRÍA MAÑANA de septiembre, me levanté tan temprano como lo había hecho casi nunca. Era mi primer día de colegio y la emoción por encontrar nuevos amigos me envolvía. Creo que ni siquiera terminé de desayunar el chocolate con tostadas que tenía servido sobre la mesa; la razón: el expreso puntualmente hacía sonar su bocina un cuarto antes de que el reloj marcara las siete de la mañana.



ABORDÉ EL AUTOBÚS y con cierta tranquilidad busqué un lugar disponible entre las últimas filas; a medida que avanzaba hacia el asiento penúltimo, mi mirada se iba encontrando con cada uno de los quince chicos que, tan asustados como yo, esperaban a que el recorrido llegue a su destino. Era evidente que todos los que íbamos en el expreso no nos conocíamos entre si, puesto que ninguno hacía el menor intento por cruzar palabra con el pasajero de a lado, lo que hizo que el viaje se me hiciera eterno.



MAS SIN EMBARGO, al edificio de seis plantas y amplios espacios verdes llegamos a eso de las siete y media; el patio principal del colegio estaba lleno de chicos de todas las edades, unos bromeaban entre si y otros como yo, nos encontrábamos sentados sin saber que hacer ni con quien conversar. La verdad que aquella situación ya me estaba incomodando.



PASARON DIEZ MINUTOS de eterna espera, luego de los cuales nos hicieron formar filas de acuerdo a los grados a los que debíamos ir; nos dieron la bienvenida y después de unas breves explicaciones por parte del director, fuimos a nuestras aulas.



ASÍ ORDENADOS EN filas de dos, mis desconocidos compañeros y yo llegamos al curso que nos habían asignado... era el primero A. Una vez ahí, los organizadores se dieron cuenta de que estábamos veinte y dos chicos y el salón solo tenía capacidad para veinte, así que dos tendrían que ser los reubicados. Aquellos dos, fuimos un compañero y yo.



DEMORARON TRES DIAS en decidir que lo mejor era ubicarnos en el primero B... Y claro, ahí estábamos, camino hacia nuestro nuevo curso.



A MEDIDA QUE caminábamos, al fondo del pasillo se escuchaba el bullicio que los chicos del B hacían, el mismo que se desvaneció cuando el profesor, parado en la puerta del curso, ordenaba que se haga el silencio. Uno a uno los chicos fueron tomando sus lugares e inmediatamente, nos ordenaron pararnos frente al grupo para presentarnos.



CON LA MIRADA fija en el suelo caminé hacia el centro del aula obedeciendo la orden, me crucé de brazos y ahí me quedé..., inmóvil mirando al piso; tenía miedo. Aquel temor, tan solo me permitía escuchar los pasos que de un lado a otro daba el profesor, mientras explicaba a los alumnos la razón por la que estábamos ahí...



- Aquí tenemos a dos nuevos compañeros que vendrán a estudiar al B, espero los reciban con el mismo agrado que al resto ? comentó el profesor-



Y YO..., YO seguía ahí parado con la mirada fija al piso, hasta que mi atención se vio interrumpida solo hasta cuando el maestro pronunció mi nombre para que el resto me conociera.



- Él es Claudio López ? presentó a mi compañero ? y él... él es Alvaro David ? dijo refiriéndose a mí?



Y AHÍ ESTABA él... Sí, ahí estaba él; sentado entre las primeras filas. Con un semblante serio, recostado sobre el espaldar de su pupitre y con los brazos cruzados, ...ahí estaba él; mirándome tan fijamente como también yo lo miraba.



NO HUBO ESPACIO para mas nada, solo a él pude ver. No hubo lugar para reacción alguna, solo nos miramos y nada mas. Fue en sus negros ojos, fue en sus brillantes pupilas, donde dejé posar mi mirada; al mismo tiempo que, una extraña sensación empezó a invadir todo mi cuerpo, no entendía que me pasaba pero tampoco deseaba saberlo; solo quería sentirme arrullado por su tierna mirada y tenerlo así de cerca, tan mío... solo mío.



FUERON SEGUNDOS HERMOSOS que se han convertido en inolvidables, aquellos donde el tiempo dejó de pasar y donde el mundo dejó de existir. Lo único que había era él... ¡Sí, solamente él!. Solamente su castaño cabello, solamente su blanca piel, solamente sus rojos labios..., solamente a él pude mirar.



ME HABÍA CAUTIVADO, así fue...



A PARTIR DE ese día ya nada sería igual, ya nada fue igual. Mi vida empezó a girar en torno a él y mis horas fueron solo para él... solo para mi amor en silencio..., solo para mi Álvaro David...



CONFIESO QUE ÉL..., él en verdad me cambió la vida.



- ¿Estás bien?



PREGUNTABA EL PROFESOR mientras me cogía del brazo haciéndome reaccionar.



- Sssi..., si estoy bien profesor ? contesté muy tímidamente, al mismo tiempo que volvía a la realidad?



- ¡Ah, vaya...!, me has hecho asustar... como te he pedido que vayas a aquel asiento y no has respondido, pensé que te pasaba algo ? exclamó, mientras indicaba el lugar donde debía ubicarme?



A PASO LENTO caminé hacia mi nuevo pupitre y mi respiración se volvió un tanto acelerada cuando pasé junto a él: y es que sentí rozar su espacio, sentí mi cuerpo fundirse con el suyo... y un escalofrío me invadió. Pero sin embargo logré llegar a mi asiento: era el número doce, estaba justo dos filas a la derecha de donde se encontraba él; desde ahí pude mirarlo disimuladamente el resto de los días.



Y ASÍ PASÓ, mientras la maestra se esmeraba en el dictado de su clase de literatura, yo no hice otra cosa mas que mirarlo y no me cansé de hacerlo. Aquel día, mi cuaderno fue mudo testigo de la primera vez que su nombre lo escribí con trazos de amor.



ME EMOCIONABA VER su figura delgada de niño que de a poco se iba formando en cuerpo de adolescente. Admiraba esa manera de coger el lápiz y deslizarlo por el papel. En fin, su cabello alborotándose por el viento, su mirada coqueta y el sonido agradable de su risa me envolvían y me hacían admirar lo que en él había y todo lo que él hacía.



CONFIESO QUE AQUEL día a mis doce años antes de enamorarme del hombre, me enamoré del rostro, de los ojos y de la sonrisa bonita de David; a esa edad yo no sabía lo que era el sexo y mucho menos lo que significaba el sentirse atraído por otro hombre, es por ello, que no sentí ningún remordimiento ni pena de mirarlo, solo sabía que me gustaba y nada más.



SEGURO ESTOY, QUE mi inocencia fue la cómplice para enamorarme de David y de llegar a amarlo en silencio tanto como lo amé. Tan inocente era de todo, que el quererlo me resultaba demasiado natural..., no sabía que la gente juzgaba el amor de verdad.



ASÍ LOS AÑOS pasaron y nos llegaron los quince, David cada vez me gustaba más y más; era imposible dejar de pensar en él. Mas sin embargo para aquel entonces, ya tenía una concepción mas clara sobre la sexualidad y también sabía, como les llamaban a aquellas personas que se enamoran de otras de su mismo sexo?



ASÍ TAMBIÉN ENTENDÍA que mis sentimientos hacia David no eran del todo ¨normales¨. Pero a pesar de todo, más fuerte fue mi amor hacia él que todo aquello que la gente podía criticar.



ENTONCES RECIÉN DESPUÉS de tres años de colegio, fue cuando con David empecé a tener una relación mas cercana de amistad, pues hasta entonces, solo nos saludábamos y nada más; él tenía sus amigos y yo los míos y cada quién por su lado. En ese tiempo comenzamos a salir con mas frecuencia, empezamos a ir al cine, a caminar, a jugar fútbol. En fin..., en ese tiempo fue cuando dejé de verlo como mi amor platónico y llegó a convertirse?, en el gran amor de mi vida.



Y ES EL gran amor de mi vida porque un día llegó y fue el primero: el primero al que amé, el primero al que desee tenerlo a mi lado y lo sentí solo mío..., el primero..., el primero al que he escrito una carta y el que siempre será mi amor primero.



?nada en este mundo como él, nadie en mi vida como él?



DESPUÉS DE CLASES, salíamos a la biblioteca y luego nos quedábamos caminando por los centros comerciales. A menudo íbamos a los video juegos, a él le gustaba los juegos de luchas y peleas, yo prefería aquellos de carreras y formula uno... siempre me han gustado los autos.



EN FIN..., ENTRE caminar y jugar se nos iba la tarde y por la noche cada quien regresaba a casa..., y la nostalgia, la nostalgia nuevamente me llegaba.



AQUELLAS SALIDAS FUERON únicas e inolvidables: el fútbol, la biblioteca, los video juegos y todos aquellos momentos en que estaba junto a él, son inolvidables.., la verdad que si. David, tanto llegó a formar parte de mi vida que, en silencio, cuidaba cada uno de sus pasos, lo cuidaba tanto como el padre cuida a su hijo. Lo amaba tanto, que hubiese sido capaz de convertirme en el mismísimo viento con tal de poder acariciar su rostro y refrescar su cuerpo con mi aliento.



POR ÉL, HUBIESE dado mi vida misma sin remordimiento alguno y sin arrepentimiento ninguno; hubiese bastado con que él me lo pidiera.



TAN EXTASIADO ME encontraba con todo lo que David era y significaba, que el mirarlo revolcarse en la hierba fresca del parque era una escena singular; me emocionaba el verlo feliz disfrutando de la vida. Hasta el sol era cómplice de esa felicidad, pues su luz de la tarde dibujaba la joven silueta de David en el verde pasto dándome a conocer que su adolescente figura estaba cambiando: ahora sus brazos y piernas eran más fuertes, ahora era más alto y una escasa vellosidad empezaba a aparecer en forma de barba.



TANTAS Y TANTAS cosas que de él recuerdo: su forma de reír era lo que más resaltaba en él, se reía de una forma muy peculiar..., la verdad que siempre me gustó su risa; y sus ojos, aquellos ojos que siempre me regalaron esa mirada expresiva que grabada en mi memoria aún la tengo.



PERO A PESAR de todo..., a pesar de no tenerlo a mi lado, a pesar de saberlo lejos de mi.... A pesar de..., a pesar de la soledad... nunca he renegado de la forma intensa como lo amé, siempre le entregué lo mejor de mí y hasta el sol de hoy lo quiero y lo recuerdo como lo más bello que me pudo pasar en la vida.



SEGURO TE DEBES estar preguntando si David se llegó a enamorar alguna vez?, la respuesta es si.



RECUERDO QUE PARA cuarto año conocimos a Luisa María, una sencilla y carismática chica que había entrado a estudiar a nuestro colegio y que formó parte de los veinte alumnos del salón B; era linda y tenía una sonrisa encantadora. En pocas semanas ya éramos buenos amigos.



PRONTO DAVID EMPEZÓ a interesarse en ella, era de esperarse que la llegase a gustar; al poco tiempo también ellos eran amigos. Así los días pasaban y por supuesto, la química entre los dos crecía.



MAS SIN EMBARGO una mañana, en recreo, David me dijo algo que me lastimó...



- ¡Qué linda que es Luisa María!..., si que está bonita, la verdad que... la verdad que me gusta..., me estoy enamorando de ella. ? confesó?



AQUELLAS PALABRAS FUERON seguidas de un leve pero al mismo tiempo sentido suspiro, suspiro que percibí nacer de lo mas profundo de sus ilusiones y lo que me hizo convencer, de que David se había enamorado de ella.



ESA CONVERSACIÓN LA recuerdo tan clara como si fuese de ayer...



- Tengo que decirle que me gusta, que me es hermosa y que quiero ser su novio... ? dijo -



YA TE IMAGINARÁS como me golpeó aquello. Sabía que ese momento tenía que llegar, pero así mismo siempre me engañé a mi mismo pensando que él nunca de nadie se iba a enamorar?, pensaba que solo a mí me podía pertenecer.



ME DEJÓ EN blanco..., la verdad que si; perdí la noción del tiempo y mi espacio de tristeza se llenó. Tristeza que no me dejaba escucharlo..., tristeza que tan solo me dejaba ver en sus labios el dibujo de aquellas palabras que a escuchar no alcanzaba.



FUE DIFÍCIL, TODO aquello fue triste...



PUDE REACCIONAR ÚNICAMENTE cuando David agitando mi hombro preguntaba:



- ¿te pasa algo?



- No?, no pasa nada ?respondí titubeante?



Entonces dijo:



- ¿Me ayudarás a decirle que sea mi novia?



BAJÉ LA MIRADA AL suelo y tímidamente respondí que si. No había razón para negarme.



ENTONCES DAVID TOMÓ mi rostro e hizo que lo alzara a ver. Se dio cuenta de que mi mirada ya no era la misma..., de que mi semblante ya no era el mismo? Se dio cuenta de que mis ojos habían humedecido y preguntó:



- ¿Qué te ha pasado?



NO PUEDE RESPONDERLE, de haberlo hecho habría descubierto que tampoco mi voz era la misma, ahora se escuchaba diferente? ahora sonaba a dolor.



TAN SOLO ME limité a mirarlo y el silencio fue total, las palabras estaban demás. En ese cruce de miradas solo pude notar lo aturdido que también él estaba; era evidente que no entendía lo que pasaba. Y yo solo sentía venirse el mundo encima, me encontraba en un punto donde en mi pensamiento solo vagaba la idea de que ya nada valía la pena y que mi vida era un error.



AFORTUNADAMENTE LOGRÉ CONTROLARME lo suficiente como para no dejar caer aquellas lágrimas que me hubiesen delatado por completo.



MAS SIN EMBARGO, los minutos habían pasado y el recreo terminó, la sirena así lo indicaba.



ENTONCES NUEVAMENTE BAJÉ la mirada y sin decir nada a paso lento empecé a caminar hacia el salón, pero después de algunos pasos algo me hizo detener para regresar a ver hacia a tras; y lo que vi fue un cuadro conmovedor: era él, él que se había arrimado a la pared y su mirada la había posado en algún lugar perdido del firmamento... se veía completamente confundido.



ERA DEMASIADO, NO podía soportar el verlo así... pero tampoco nada podía hacer mas que echar a correr hacia ese lugar del que yo mismo desconocía. Y así lo hice, en pocos segundos me encontraba fuera del colegio sin rumbo cierto tan solo con las ganas de desaparecer para volver jamás.



CAMINÉ Y CAMINÉ a paso lento y en la calle solo veía el ir y venir de la gente. Miles de ideas se me cruzaban por la mente y en mi corazón había solo dolor. No sé cuanto tiempo caminé en ese estado ni con cuantas personas tropecé por el camino. Solo sé, que ni siquiera la fuerte lluvia que había empezado a caer pudo detenerme.



TODO EN MÍ era confusión?, tantas preguntas me hacía y cada una de ellas me lastimaban mas.



¿¡Porqué tenía que haberme enamorado de él?!?, ¿Porqué las cosas tenían que ser así?...



CUANDO PUDE REACCIONAR, me di cuenta de que la noche había caído. Logré llegar a casa y obviamente preguntaron la razón de mi tardanza; no supe qué responder, solo bajé la cabeza y me encerré en mi habitación. Entonces, fue ahí donde lloré todo lo que no puede hacerlo ni en el colegio ni en la calle. Lloré tanto que mi almohada estaba tan desecha como mis ilusiones mismas?



?AL FIN Y AL cabo solo estábamos mi soledad y yo, solamente mi tristeza y yo? No había lugar para reproche alguno. Ahí en la intimidad de mi alcoba, nadie podía señalarme con el dedo, nadie podía lastimarme más.



NADA IMPORTABA YA. Solo quería dormir para despertar jamás?



CONFIESO QUE AQUELLA noche renegué de mi existencia misma? El mundo y la vida estaban demás. Sumergirme en el silencio y la soledad era mi deseo único.



EN ESE ESTADO de confusión y de tristeza, inconscientemente hice tocar aquel disco que lo grabé especialmente para él y que estaba esperando el momento para entregárselo. Lo puse y el mini componente ayudó a que mi dolor se acentuara aún más, pues reproducía aquel disco que en cada una de sus canciones llevaba el mensaje del amor no correspondido...



¨? no te pido la luna ni el sol, solo quédate que te necesito?



yo también necesito calor, probarás al robarme un suspiro?



y un poco de amor?,



lo que espero es solo un poco de amor?



y con solo mirarte tengo todo?¨(Franco de Vita)



AQUELLA CANCIÓN LO dice todo?



Un poco de amor...



¡Si?, solo un poco de amor necesitaba! Solo un abrazo me hacía falta... Solo un poco de cariño para calmar tanto dolor era lo único que yo pedía...



¡QUE ILUSO!, ¿verdad?... Yo, pidiéndole un poco de amor a David? pidiendo un poco de amor a quien nunca me lo iba a dar. Pensando tontamente que me podía amar tanto como yo lo amaba a él.



ESTABA CLARO QUE el escuchar aquel disco me deprimía aún más, pero precisamente era eso lo que quería?, quería dejarme llevar por el dolor que me producían los recuerdos.



TRATABA DE EXPLICARME porque David se enamoró de ella?, porqué tuvo ella que cruzarse en nuestras vidas? En fin, quería saber de qué había valido todo ese tiempo a lado de él.



Y EL DISCO SEGUÍA dando sus vueltas y en cada una de ellas el mensaje era más claro?



¨? daría cualquier cosa por estar contigo,



daría cualquier cosa por volverte a ver,



en ese apartamento donde no alumbra el sol caliente



ni sopla el viento? daría cualquier cosa por volverte a ver.



Daría cualquier cosa por sentir tu cuerpo,



daría cualquier cosa por tenerte cerca otra vez



y acariciar tu espalda?.¨(Chayanne)



ESA NOCHE NO pude dormir, me era imposible dejar de pensar en él y recordar todo lo que aquella tarde pasó. Creo que hasta llegué a culparme por todo lo sucedido y me sentí incapaz de hacer algo.



SIN EMBARGO EL inevitable pasar del tiempo hizo que el nuevo día llegue, eran las siete de la mañana y debía ir al colegio. No fui. Y no lo hice porque a parte de que mi rostro denunciaba la tristeza que me embargaba, también en mi mente estaba viva la idea de que ya nada valía la pena..., de que ya nada valía nada...



PUDE INVENTAR UNA buena excusa para no ir a clases, me la creyeron. Así fue que me quedé todo el día encerrado en mi habitación. Nunca había pasado por un estado de depresión tan intenso como aquel. Pero era momento de poner las ideas en orden y de pensar con cabeza fría; entonces, no me quedó otra cosa que resignarme y tratar de justificar lo que ya estaba justificado.



SÍ, TUVE QUE terminar de aceptar que David se merecía ser feliz y que de ninguna manera me pertenecía. Tuve que obligarme a entender que él era un hombre que se había enamorado de una mujer, mientras que yo?, yo debía conformarme con amarlo en silencio y más nada...



PERO AQUELLA RESIGNACIÓN no significaba que había dejado de amarlo; al contrario, fue ahí en donde me di cuenta de cuanto lo amaba. Ahí terminé de entender que por él era capaz de sacrificarlo todo?, incluso mis sentimientos mismos.



LA DECISIÓN ESTABA tomada. Ayudaría a que él y Luisa María fueran novios...



POR LA TARDE, no tardó David en golpear la puerta de mi casa. La noche anterior había llamado a preguntar como me encontraba y ahora, luego de clases, fue a verme; quería saber porque no había ido al colegio. Pasó a mi habitación y me alegré muchísimo de volverlo a ver.



MÁS SIN EMBARGO el dolor estaba ahí?, la herida tardaría mucho tiempo en sanar.



SE SENTÓ AL filo de mi cama y con una seriedad absoluta preguntó que había pasado. Contesté que nada sin importancia. Pero él insistió, yo solamente callé. Entonces entendió que lo mejor era no hacer mas preguntas.



POR UNOS SEGUNDOS nos quedamos mirando y luego él me sonrió. Con una palmada en mi mano me animó a seguir adelante.



NO TE IMAGINAS lo bien que me hizo verlo sonreír. Es que él con su sonrisa lo cambiaba todo. Bastaba con verlo feliz para yo estarlo también.



AQUELLA TARDE CONVERSAMOS de todo, desde videojuegos hasta temas de arte y religión. Platicamos tanto que la noche había caído sin darnos cuenta y él tenía que marcharse. Con un fuerte apretón de manos nos despedimos y con la mirada lo seguí hasta que cerró la puerta.



NUEVAMENTE ME HABÍA quedado solo? La felicidad duró tan solo unas cuantas horas? Si tan solo David hubiese sabido la tristeza que dejaba detrás de esa puerta? Si tan solo en mi mirada hubiese leído todo aquello que mi cobardía me impedía confesarle?



PERO AHÍ ME quedé yo, sentado en mi cama inmóvil tan solo sobrecogido evitando el frío de la soledad?



UN POCO MEJOR al siguiente día fui a clases. Claro, mi estado de ánimo no era el de siempre, pero supe sortear las dificultades.



APROVECHANDO EL RECREO invité a Luisa María a tomar un café. Pudimos conversar poco, pero la comprometí a vernos en la tarde en la cafetería del centro comercial al que con frecuencia iba con David.



UNA VEZ EN aquel lugar pudimos platicar más tranquilamente. Sin embargo la noté inquieta, así que pregunté?



- ¿no te gusta este lugar para conversar?



RESPONDIÓ QUE SI le agradaba. Pero agregó:



- Noto algo diferente en ti, no sé? como que te pasa algo y... y tu mirada también es triste ? acotó ?



UN NUDO EN la garganta se me formó. Lo acontecido en las últimas horas me hacía estar todavía demasiado susceptible.



PERO ERA VERDAD lo que me dijo?, me angustiaban muchas cosas y no sabía a quien contárselas. Luisa María era la persona menos indicada para aconsejarme, sobre todo porque ella tenía mucho que ver con esa tristeza que llevaba sobre mis hombros y de la que se había dado cuenta.



LUISA MARÍA ERA una chica sensible que gustaba de la música romántica, pero que estaba decepcionada del amor. Su último novio, una mañana, se marchó sin darle ninguna explicación. Me dijo que aquella herida había sanado pero que aprendió a ser desconfiada.



¡PERO AL FIN y al cabo la culpa no era de ella?!, ¡la culpa no era de él?!, ¡la culpa tampoco era mía?! La culpa era de nadie?



- nada pasa?, todo está bien. ? contesté ?



ENTONCES ME REPUSE y pude disimular una sonrisa.



EMPEZAMOS A CONVERSAR y poco a poco le fui haciendo preguntas más personales, a todas ellas me contestó sin problema alguno. Era obvio que me tenía confianza y que sus respuestas eran sinceras. Me había llegado a querer como amigo y yo también la apreciaba mucho.



SIN EMBARGO EL punto era que debía topar el tema de David. Así que pregunté:



- Luisa María, ¿Te gusta alguien del colegio?



ELLA SOLAMENTE SUSPIRÓ y después de una larga pausa respondió?



- Si?, si me gusta alguien pero solamente eso, me gusta.



- ¿Puedo saber quien es? ? repliqué ?



NUEVAMENTE HIZO UNA pausa?, tomó un sorbo de café y mirándome a los ojos dijo:



- Es David?, tú amigo David.



Y CUANDO TERMINÓ de pronunciar su última sílaba, un silencio sepulcral invadió el ambiente. Sí, un silencio que me dejó escuchar el eco de su respuesta y que también me dejó mirarle a los ojos y ver en sus claras pupilas, la sinceridad de sus palabras... Y lo comprobé, ella fue sincera.



TARDÉ ETERNOS SEGUNDOS hasta cuando pude decirle:



- A él también le gustas?, y está esperando el momento para decírtelo.



UNA BELLA SONRISA dibujó en su rostro. No había necesidad de mas palabras, simplemente disfrutó de aquel instante. Era evidente que la noticia le halagó y le agradó de sobremanera.



FUE ENTONCES QUE correspondí a su sinceridad y le confesé?



- Te invité precisamente para eso?, para decirte que David está enamorado de ti. Él me pidió que le ayudara a ser tú novio.... Dale una oportunidad. Es un buen muchacho que te ha llegado a querer mucho. Ya verás que cuando lo conozcas vas a terminar de enamorarte de él? - dije ?



ACERCÓ SU MANO a la mía y con una caricia me agradeció aquellas palabras.



HABÍA CUMPLIDO CON lo que le prometí a David. Ahora el enamorarla, le correspondería a él.



UNA VEZ QUE me despedí de Luisa María, fui a casa de David. Le comenté sobre la conversación que mantuve con ella, se puso feliz y con un apretón de manos me dio las gracias.



A LOS DOS días Luisa María y David ya eran novios. Se los veía felices.



NO FUE FÁCIL acostumbrarme a verlos juntos. Nunca había visto a David pasear abrazado de alguna chica y mucho menos verlo besar. Así como tampoco fue fácil aceptar que ahora Luisa María tenía prioridad en la vida de él y que yo..., yo ¨debía esperar¨.



SIN EMBARGO DEBO decir que no estaba celoso de la situación, para nada. Aunque me encontraba confundido, entendía que ellos se merecían toda la felicidad del mundo y que nadie, mucho menos yo, podía interferir.



AL FIN Y AL cabo no había resentimientos, no tenían porque haberlos tampoco; simplemente había soledad.



OBVIAMENTE QUE DESDE ese momento en adelante, el tiempo que compartíamos David y yo ya no era el mismo. Las salidas a los videojuegos disminuyeron y en algunas oportunidades Luisa María nos acompañaba a nuestras visitas a la biblioteca.



PERO TE CONFIESO algo?, habría sido capaz de dar cualquier cosa porque aquellos abrazos, aquellas bonitas palabras de amor, aquellos besos?, y? en fin, aquellos segundos que eran para Luisa María, David me los hubiese dado a mí... Sí que hubiese dado cualquier cosa.



LAS HORAS HAN pasado y el amanecer aún sigue vivo, aún está aquí. Y yo, yo a mí memoria traigo otros recuerdos...



PARA QUINTO AÑO, era tiempo de realizar las pasantías escolares, y me tocó hacerlo en la colecturía de mi colegio. Fue entonces que un día, sin pensarlo dos veces, decidí ¨tomar prestado algo¨ que le pertenecía a los archivos de secretaría; ¿sabes que era?..., era una foto de David?



¡SÍ, ERA ÉL a sus dieciséis años!



NO TE IMAGINAS todo lo que tuve que hacer para conseguirla. Aún la conservo, la guardo como lo más valioso de mi álbum personal, y es a ella a la que acudo cuando necesito encontrar un poco de paz a mis momentos de soledad.



PERO DARÍA CUALQUIER cosa porque aquella fotografía no fuese solamente eso, un papel?, sino su piel y todo él para amarlo a cada momento y para a cada momento estar junto a él?



PARA CUANDO DAVID cumplió los dieciséis, muchas cosas habían cambiado en él. Ahora era un joven rebelde que vivía su vida a su manera. Había sido un buen estudiante en la escuela y también lo fue en los primeros años de colegio, pero ya en el bachillerato empezó a decaer en los estudios; en su etapa de adolescente cometió muchos errores? Pero todo era entendible. Estaba dejando de ser un niño para convertirse en un hombre.



FUE ASÍ QUE para sexto curso, sus calificaciones fueron para menos. Ya no iba a clases, salía de su casa mintiendo que iba al colegio pero no llegaba. En fin, había llegado a la edad en donde le importa nada solamente importa el presente. Estaba en la edad donde te sientes el único dueño del mundo y donde solo tú verdad es lo que vale...



PERO ESO NO me importaba y más bien hacía cualquier cosa por protegerle las espaldas cuando él faltaba, inventaba cualquier mentira a fin de que los maestros le justifiquen sus faltas y no lo regañen.



EN OCASIONES, ÉL me llamaba a casa para decirme que tal día no iba a ir al colegio y que le diera haciendo las tareas; solamente bastaba que David me lo pidiera para hacerlo.



PERO GRACIAS A Dios, David pudo superar esa etapa de despreocupación y comprendió de que estábamos en los últimos años de colegio y que su nota de grado se vería afectada sino rectificaba su conducta.



MAS SIN EMBARGO era cariñoso, si que lo era? De habernos encontrado en otras circunstancias, seguro hubiese descubierto en él ese lado afectuoso, tierno que tanto me hubiese gustado conocer.



TANTAS PREGUNTAS ME he hecho una y tantas veces sin encontrar respuesta alguna. Y sin respuesta alguna, está el no poder entender porque no puedo estar junto a él si lo amo tanto.



LA ÚLTIMA VEZ que lo vi, fue cuando nos recibimos de bachilleres en el Salón de la Ciudad de Quito. Ahí nos pusieron la museta de graduados... ¡aún recuerdo!



FUE A MEDIADOS del noventa y seis; hace una década exactamente.



AQUEL DÍA, DAVID también me dejó otro hermoso recuerdo... Un abrazo...



¡SÍ?! ME DEJÓ un abrazo tierno, un abrazo sincero?, un abrazo que fue solo mío. Ese abrazo con el que tantas veces soñé y que al fin llegó.



ESE ABRAZO QUE tanto desee pero que no sabía como pedírselo. Ese abrazo que fue la excusa para tocar su cuerpo y sentirlo solo mío. Un abrazo?, simplemente el abrazo de David.



MILES DE IDEAS y de emociones encontradas me sedujeron aquel momento...



SENTÍA FRÍO PORQUE quería que jamás dejase de abrazarme. Sentía calor porque deseaba tanto que sus labios húmedos besasen mi cuerpo. Estaba feliz porque podía sentirlo tan cerca y acariciarlo?, pero así mismo sentía tristeza porque sabía que aquel abrazo tenía que terminar?



MIENTRAS DURÓ AQUEL abrazo, David casi susurrando al oído me dijo...



¨...Gracias por ayudarme a estar este momento aquí, no sé porque lo hiciste, pero eso ya no importa... solo sé que no me será fácil olvidarte... Cuando me necesites, solo búscame...¨



LA FORMA Y el instante en que me dijo aquello son inolvidables.



ME HABLÓ TAN tiernamente y me miraba tan pura e inocentemente, que faltó únicamente aquel beso que también tanto he deseado para que ese día se convierta en el más memorable de mi vida.



FUE TAN INTENSO aquel momento para los dos que el brillo en los ojos de David me dejó ver lo emocionado que también él estaba, mas sin embargo, su orgullo de hombre le hizo detener aquellas lágrimas que nunca terminaron de caer. Trató de que no me diera cuenta de aquello volviendo a recostar mi cabeza sobre su hombro y acariciando mi cabello; pero pude sentir esa emoción, pude sentir el agradecimiento a través de sus caricias.



NO TE IMAGINAS lo mucho que disfruté de aquel instante. Lo disfruté tanto, que la vida misma me será corta para terminar de vivirlo.



DESDE AQUELLA VEZ no he sabido más de él? Sé en donde está, pero no me atrevo a buscarlo?



¿QUE SI ESTOY LLORANDO? ¡Claro que sí..., llorando estoy! Pero lloro de la felicidad de poder recordarlo. Lloro de la emoción porque me siento afortunado al amarlo. Mi llanto, mi llanto es por ese abrazo, mi llanto es por esa fotografía... Mi llanto es por mis recuerdos..., mis tristes recuerdos... mi triste ilusión.



PERO DESPUÉS DE todo ¿sabes algo?, siempre me pregunto: ¿cómo estará él?, ¿que habrá sido de su vida?, ¿se habrá casado ya?, ¿como serán sus hijos? -seguro deben ser igual de bonitos que él?- ¿Cómo será en su papel de papá?...



¿QUÉ DIRÍA SI me volviera a ver...?



TODAS ESAS PREGUNTAS me las hago una y otra vez, y para ninguna encuentro respuesta. Lo único cierto que hay en mi vida es que?, aun lo recuerdo?, aún lo quiero...



¿VOLVERME A ENAMORAR otra vez?..., no lo sé. No digo que no. Pero volver a amar como amé a David?, creo que no sería capaz. Aquel muchacho siempre estará en mi memoria, llegó para quedarse prendido en mi corazón y para irse jamás..



DEBO DECIRTE TAMBIÉN, que nunca pensé que podía llegar a amar en silencio tan intensamente como amé a David, pero lo hice? El secreto de mi amor por él lo guardo hasta el día de hoy y seguro, seguro que será un secreto eterno...



ESTOY SEGURO QUE él nunca se dio cuenta que lo amaba y que lo quería más que a un amigo. Fue mejor así. Fue mejor el silencio que a perderlo. Pero me llegó a querer más que a ninguno de sus amigos, aunque nunca me lo dijo... pero lo sentí: en sus actitudes, en sus palabras, en su forma de ser conmigo. Yo lo sentí, así fue. Claro, me quiso como un amigo nada más? solamente como un amigo... pero me quiso.



SOLAMENTE MI SOLEDAD te puede decir cuantas veces le he pensado y cuanto he llorado por no poderlo tener a mi lado. Es triste amar y no ser correspondido... Pero mas triste es aún, amar en silencio sabiendo que jamás serás correspondido? Es triste?



CONOCÍ POCOS DEFECTOS en él, mas eran sus virtudes. Siempre me respetó igual que yo también lo respeté.



POR ÉL, HOY yo me llamo Álvaro David?, es una manera de mantenerlo siempre vivo en mis recuerdos. Así se llama? Álvaro David?, aquel ser que jamás olvidaré.



A ÉL, LE he escrito tantas y tantas cosas que ahora las guardo en mi agenda personal; cuaderno del cual he querido darte a conocer estas líneas?







Aún en mis recuerdos



te llevo presente hasta el día de hoy,



te sigo amando y me muero por verte?



aún te recuerdo y en mis sueños siempre estás,



me dirás que es una simple obsesión



y que el tiempo borrará este amor,



pero yo te juro que esto es amor de verdad



y que por los siglos de los siglos



en mi mente siempre vivirás...







DE AQUEL TIEMPO hasta el día de hoy, a pasado una década. Una década en donde los recuerdos han sido intensos, años en los que nunca perdí las esperanzas de tenerlo a mi lado; años difíciles llenos de angustia y de soledad. Pero esos mismos años me han enseñado que la vida sigue y que los recuerdos perduran por siempre.



?Y, PRECISAMENTE EN eso se convirtió David?, en mi más lindo recuerdo? Recuerdo que solamente es eso, un hermoso recuerdo.



Y POR ESO HOY..., hoy me encuentro en paz? Hoy que el tiempo ha pasado puedo recordar, sin dolor alguno, todo esto que he escrito.



LAS HERIDAS YA han sanado, ahora puedo mirar hacia atrás. Ya no tengo miedo a recordar?, ya no tengo miedo de pronunciar su nombre?



YO..., YO YA no tengo miedo a decir... Alvaro David





¨ para envolverte en besos quisiera ser el viento,



y quisiera ser todo lo que tú mano toca;



ser tú sonrisa, ser hasta tú mismo aliento



para poder estar mas cerca de tú boca ¨



(Medardo Ángel Silva)





LA VERDAD QUE hoy?, hoy me encuentro en paz?



PERO ALGO MAS quiero decirte..., desearía volver a nacer una y otra vez, una y mil veces mas?, con el deseo único de volverlo a conocer, de volverlo a vivir y de volverlo a amar. No importan los errores, nada importa ya; solo quisiera volver una década atrás y ser yo mismo y con mi amor mismo?, con mi Álvaro David mismo.



MI CUMPLEAÑOS ES hoy, y mejor regalo no pude haberme dado que el escribir esta carta. Soy joven, cumplo veinte y seis años de vida y tengo todo un camino por recorrer y muchos sueños que cumplir...



LA VERDAD QUE hoy?, hoy en verdad me encuentro en paz?



ESTE AMANECER va terminando..., un nuevo sol ha empezado a brillar... Un nuevo sol hoy, hoy comienza a alegrar mi vida...



Hasta pronto...







PD. Éstas mis líneas, quería contárselas a alguien y ese alguien fuiste tú. Gracias por haberme escuchado.



Hoy..., hoy sé que me conoces un poco más?





Quito, Ecuador. Diciembre 2006





alvaro_david@hotmail.com











Siempre te llevaré en mi memoria



inolvidable Álvaro David...,



fuiste lo mas hermoso



que me pudo pasar en la vida...









Fin
Álvaro
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