Desilusión

Cartas de Amor Mi alma ilusa jamás imagino verse algún día envuelta, en una experiencia amarga, tan amarga como hiel, que fuera acabando segundo a segundo su existencia, más se habitúa al hecho de conocer que su destino al igual que ella es frágil y débil como un jarrón de porcelana, y que su transparencia y honestidad son piezas para su propia desgracia, una desgracia que ella misma se infunde cada vez que locamente, se apasiona con un amor, sin antes inquirir si este es realmente deseable y conveniente. Pero en este punto ya no hay vuelta atrás, solo quedan las noches de sollozo, noches afligidas y desiertas, faltas de cariño, cariño que ese amor un día prometió tener para ella, pero solo dejó huellas, huellas que el único favor que le hizo, fue quitarle un segundo más de su eterno sufrimiento.
Romeo
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