Un viaje a tu corazón

Cartas de Amor Me gustaría ser náufrago para perderme en el océano de tus ojos.

Zarparé desnudo en una pequeña y débil barca hecha con esperanza. Tus labios me quitarán el hambre y tus lágrimas la sed, y por la noche tu voz será como el canto de las sirenas que me quitarán el miedo de la soledad.

Acurrucado, el calor de tu amor me quitará el frío y me dará vida para seguir adelante en busca de tierra, ?la tierra?. Mi único anhelo es encontrar tu corazón ya que para mí todo lo demás es agua.

Y cuando encalle en tu corazón tomaré tierra con un beso, correré hasta la montaña más alta, y cuando llegue a la cima gritaré tu nombre una y otra vez hasta que me quede sin voz.

Me resguardaré en una cueva del frío y la lluvia esperando que algún día vengas y me des abrigo con tus brazos.

Al llegar el alba saldré en busca de flores llenas de gotas de rocío que serán mis lágrimas, para poder darte el ramo más bonito.

Acostado en los campos de rosas de color rosa oleré ese dulce aroma mirando el cielo azul y acordándome de ti.

Los animales me preguntarán quién soy, pero no les contestaré, quiero que seas tú quien le diga quien soy para ti.

Cuidaré las flores y campos, limpiaré los ríos y cascadas, dibujaré en la luna tu cara para poder mirarla y que todas las estrellas también lloren por tu belleza.

Paseando por el bosque una musa encontré, me preguntó que qué tenías para hacerme dejar todo y venir hasta aquí con sólo la ilusión de verte.

Le hablé de ti y de mi amor hacia a ti.

Cayéndole una lagrima se desvaneció en el aire.

Un águila se posó en mi hombro y me dijo que un gran barco apareció y llena de alegría sólo por las apariencias te subiste sin pensar en el amor.

Cerca de la orilla encontré escrito un mensaje en una roca, que marchaste a otro lugar lejos de allí, a otro corazón.

Ahora me siento todos los atardeceres en la arena mirando el sol ocultarse en el horizonte, esperando que algún día vuelvas.

Pasaron los días, las semanas, y los años. Mi esperanza se desvanecía al igual que mi alegría.

Un unicornio me dijo que no regresarías, que te quedarías en el corazón que encontraste.

Yo sólo quiero que seas feliz y si tu felicidad es estar junto a otro será mejor que me vaya.

Remolqué mi vieja barca y antes de zarpar le di a una estrella fugaz un regalo para ti, mi corazón con mi nombre.

Por favor acéptalo, no intentes devolvérmelo, porque si late es por ti, así que te corresponde.

Y mi nombre para que cada vez que lo oigas te acuerdes de mí, porque yo cada vez que oiga el tuyo soltaré un suspiro y si estoy a solas... lloraré.

A los animales les dije que te dijeran que ha sido un placer vivir estos años en tu corazón, aunque tú no hayas estado aquí.

Zarparé en busca de otras tierras pero ninguna será como esta.

Echado a la mar ahora sin ninguna ilusión me alejaba poco a poco de aquella tierra donde dejé mi corazón.

Lo más seguro es que muera, porque mi barca se hace pedazos al igual que mi alma por no haber podido decirte ?te quiero?.

Tumbado, el mar me mecía como una cuna para dormir y no despertar jamás.

Con mi último aliento miraba aquel dibujo de tu cara en la luna y decía sin fuerzas tu nombre.

Cerrando los ojos vi tu corazón y allí estabas tú esperándome con los brazos abiertos.

Con una ligera sonrisa me moría pero ahora sé que por haber estado en tu jardín te reconoceré el olor a rosas entre cientos de personas, en otra vida.
Pablo
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