Hechizo para protejer la casa

hechizos de Amor Hechizos de Magia del salpás para proteger la casa

Este es uno de los hechizos de magia que se practicaban en algunos lugares de Europa para alejar demonios y vecinos envidiosos.



Se necesita:



? Harina, 1 taza

? Sal fina, 1 taza

? Agua, cantidad necesaria

? Vinagre, 7 gotas

? Hilo resistente, cantidad necesaria



Procedimiento:



? En un bol, se mezcla la harina con sal fina y se le añaden las 7 gotas de vinagre. A continuación, se hace una masa espesa, añadiéndole el agua que fuese necesaria.

? Una vez que la masa se despega del bol y de las manos fácilmente (si es necesario, se añade más harina), se divide en pedacitos pequeños, a los que se volverá a amasar para hacer muchas bolitas del tamaño de un garbanzo.

? Una vez hechas todas las bolitas, se las ensarta en un palillo de brochette (o una aguja de tejer) y se dejan secar bien.

? Cuando están secas (quedarán con un trozo de hilo y se anudan, formando ?pulseritas? de 13 bolitas cada una.

? Luego, hay que poner cada una de estas ?pulseritas de sal? en el marco de cada ventana y puerta de la casa, a fin de que actúen como amuletos de protección.

? Al momento de colocarlas, hay que decir la siguiente oración:



?Al ver, verás y te alejarás, con la envidia no podrás destruirme jamás.

Protege mi casa con tus hechizos de magia Salpás, salpás, salpás.?



Bolsas de sal para conservar el trabajo



Muchas veces, la rivalidad y la envidia impregnan de tal forma nuestro ambiente laboral, que se hace difícil concentrarse para realizar las tares.

El clima se torna irrespirable porque quien lo promueve tiene la malévola intención de que abandonemos para siempre el lugar.

Ante este ataque psíquico, uno no puede permanecer indiferente y, debe defenderse acudiendo al poder de los hechizos de magia.

No se preocupe, porque evitar que esas ondas negativas nos alcancen es sencillo.



? Bastará con confeccionar una bolsita pequeña para introducir una cucharadita de sal fina, una moneda de cinco o diez centavos, una hoja de ruda macho y un mechón de pelos de perro, consagrados a San Roque. Una vez hecho esto, sólo será necesario llevar siempre esta bolsita sobre el cuerpo para que los enemigos ocultos o declarados no puedan atentar en forma alguna contra nosotros.
florencia
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